Una película que Hollywood dio prácticamente por muerta terminará llegando a las pantallas mexicanas gracias a dos distribuidoras que nadie hubiera imaginado como salvadoras. Después de que Warner Bros. Discovery archivara Coyote vs. Acme por decisiones puramente corporativas, la producción quedó en un limbo total, sin estudio dispuesto a asumirla y sin ninguna garantía de que algún día llegaría a proyectarse.
La presión pública que generó su cancelación no se disolvió con el tiempo. Al contrario, se mantuvo lo suficientemente fuerte como para que, en 2025, Ketchup Entertainment decidiera comprar los derechos de la película y garantizar por fin su estreno mundial. Fue uno de los rescates cinematográficos más comentados de los últimos años, justamente el tipo de historia de "empresa pequeña salva a la grande" que parecía sacada del propio guion de la cinta que estaban rescatando.
Para el público de México, la responsable de traer la película a los cines es Zima Entertainment, que fijó el estreno el próximo 27 de agosto en todo el país. Sin esa cadena de decisiones, desde la reacción de fanáticos y cineastas hasta la apuesta de dos distribuidoras dispuestas a tomar un riesgo que Warner Bros. Discovery no quiso correr, Coyote vs. Acme seguiría siendo apenas un rumor de lo que pudo haber sido.
Lo llamativo es que ninguna de las dos empresas que hicieron posible el estreno son gigantes tradicionales del negocio del cine, sino distribuidoras que decidieron apostar cuando el estudio grande ya había descartado el proyecto por completo. Una película que Hollywood dio por muerta terminará llegando a las pantallas mexicanas gracias a dos distribuidoras que nadie hubiera apostado como salvadoras.
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